Para mí, pintar es un acto de goce y entrega, de acción y recepción, una conversación incesante con los materiales que uso y el espacio donde realizo mi práctica.
El óleo me eleva espiritualmente, me hipnotiza con su olor y textura, me erotiza. Intento traducir en mis pinturas lo que siento al ver las obras de los artistas que amo, como si hubiera recibido un mensaje en algún museo, galería, taller.